Excreción y algo más
Y siento como caen, como invaden mi rostro tan heladas como el hielo, provocando en el camino que trazan ese cosquilleo insoportable, ese que desespera y que da rabia, no entiendo como pueden hacerme enfadar tanto si son tan inofensivas, pero ese cosquilleo… obliga a que mis manos reaccionen y aplasten mis pomulos con tal fuerza que toda la piel se estira mas de lo que puede, pero aún asi, no puedo borrar el camino que hacen al bajar, aquel que el viento seca como tierra secada por el sol y me hace sentir tan sucia… como si no me bañara, como si no me preocupara de mi piel. Tengo frío.
La cabeza esta que se me parte, y ellas siguen apareciendo como si fuese tan divertido tener que aguantarlas… para que hablar del pecho, que se retuerce como animal herido en el higado, maldito pecho, hace que el estomago sufra sin tener nada que ver en este asunto. ¿Quién tiene la culpa? No lo sé, ellas aparecieron de la nada, dejandome los ojos chinos y rojos, con un ardor único… y la cabeza esta que se me parte de dolor…
Cierro los ojos y veo esqueletos de peces fosforencentes que se convierten en bolitas, grandes bolitas. Hasta las pestañas me duelen. ¿Cómo puedo ser tan imbecil? Podría haber soportado un poco más y se hubiesen ido. Ahora tendré que dar explic aciones “mira como tienes esos ojos, ¿Qué te pasa? Bla bla bla” No sé que porqueria me pasa ¿Por qué siempre tiene que pasar algo? Ellas, las malditas usurpadoras de glandulas… glandulas ¿agualares? ha!! Se me olvido lo que sigue… ¿Y qué? me importa bien poco lo que sigue… seguramente en un rato más me dará sueño, pero tengo hambre… y un sabor a pan fresco con mantequilla en la boca… todo por esas salvajes que no saben lo que es pedir permiso antes de llegar a un lugar donde nadie las quiere. Hasta la lluvia es mas decente.

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